La religión es definida según la Real Academia de la lengua como: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.

La Revolución Cubana fue el mayor movimiento de liberación de América Latina, pero como todo proceso sin antecedentes históricos referenciales, ha tenido altas y bajas, experimentando, improvisando, haciendo planes y deshaciéndolos por infuncionales, adoptando medidas que caducaban solas por inoperantes, en fin, como dicen los cubanos, ha dado bandazos aquí, allá y uno de ellos ha sido precisamente la religión.

En cualquier tema de conversación sale a colación el hecho de que la mayoría de los cubanos son ateos.

Discrepo de los términos tan generalizadores, opino mas bien que los cubanos creen del modo que han podido, adaptando sentimientos, creencias y dogmas en un país donde la fe se convirtió en tema de censura y análisis. Religión era tabú y los tabúes no se divulgan.

Así crecieron, escuchando en las escuelas y centros de estudio que Dios era una falacia, mientras en casa, las abuelas los acusaban de blasfemos, rezaban rosarios en sus caras, leían la Biblia sentadas en mecedoras frente a un sagrado corazón en medio de la sala y recibían al cura de la iglesia los domingos como a un miembro de la familia, opuestas rotundamente a la herejía de negar lo que para ellas siempre seria un hecho…la existencia de dios.

Algunos se involucraron en el proceso Revolucionario e inmersos en el, asumieron con absoluta convicción que hacían lo correcto, mientras miraban con pena a madres y abuelas, considerándolas unas inadaptadas sociales; otros (los menos) fueron lo suficientemente valientes para declararse seguidores de la religión yoruba, traída por los esclavos africanos y que es una de las más arraigadas creencias de los cubanos en medio de su sincretismo.

Mal de amores, necesidad de un nuevo trabajo o afianzarse en el que ya tenían, papeles atorados en alguna gaveta de un funcionario, un familiar con algún padecimiento, una acusación, un lío de faldas, un amante fastidioso (a) que había que quitarse de encima, negocios, salidas ilegales, viajes por trabajo, esas y muchas otras, eran las causas para visitar a los adivinos en lugares donde si no aparecía la cura, aparecía el alivio, y quizás ni lo uno ni lo otro, pero valía la pena decir: “lo intente todo”. .

Surgió entonces un sabroso Son de Adalberto Álvarez “… Hay gente que te dicen que no están en nah y van a consultarse por la madruga, no tengas miedo, pide pa' ti no pidas cosas malas que te vas a arrepentir…”

Salir de Cuba se convirtió en Ley Motiv de muchos y quienes lo consiguieron, chocaron con una fe cuestionada incluso por ellos mismos, en su recorrido por templos, iglesias y grupos, para adecuar esa falta de identidad religiosa e involucrarse en el recurso de encontrar al Dios que habían negado públicamente y al que siempre llamaban cuando, literalmente hablando, les apretaba el zapato.

Comienza entonces la odisea de la reconciliación con el creador para pagar la culpa de haberlo ignorado tantísimos años, con la convicción absoluta de que serán perdonados porque ama a todos sus hijos de igual manera, no importa cuan descarriado, blasfemo, vicioso, corrupto, malvado o incrédulo hayas sido, con el siempre tienes la posibilidad de paz y amor si tu deseo de acercamiento es sincero.

Los Cubanos nunca dejaron de creer y ante alguna emergencia, miraban a los lados primero, buscando testigos y luego al cielo para decir sin ningún tipo de dudas.

-“Señor por favor, no me dejes solo, tírame un cabo chico que estoy en tremendo lío!”

Después de años de controversia dejo de ser un delito creer, visitar las iglesias o las casas de los santeros y los Centros de trabajo se llenaron de hombres y mujeres mostrando sus crucifijos, collares y resguardos contra el mal, exhibiendo su religiosidad, descubriéndose entre si, con la alegría de conocer a un hermano de fe en gente que nunca imaginaron involucrados. Dios nunca dejo de estar ahí, esperando a esos hijos cubanos tan confundidos y contradictorios.

Y Entonces, rescatadas las relaciones con el omnipotente, acuden también a los Orishas, convencidos de que la fuerza de dos, hace mas efecto que las buenas intenciones de uno y miran a los que los juzgan de ateos diciendo bajito…

-”Voy a pedir pa' ti, lo mismo que tu pa' mi, por si acaso.!! .

Sto.Domingo. Enero 09


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